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Mensajeros químicos: la conexión intestino-cerebro

Hasta el 80% de la información procesada por el cerebro se origina en el intestino. Explore la ciencia del eje intestino-cerebro, cómo se comunica la microbiota a través de señales químicas y cuál es la evidencia.

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Material Educativo
Contenido únicamente educativo. No es consejo médico Si los síntomas son graves, persistentes o preocupantes, consulte a un profesional sanitario.

Desde el renovado interés científico por el microbioma a finales del siglo pasado, nuestra comprensión de cómo los microorganismos intestinales se relacionan con la biología humana ha aumentado de forma significativa. El microbioma intestinal se considera actualmente un componente relevante de la fisiología humana y es objeto de investigación en relación con la salud y el bienestar.

El intestino no solo alberga microorganismos, sino que también contiene una amplia red de neuronas conocida como sistema nervioso entérico. Este sistema se desarrolla en etapas tempranas y mantiene una interacción constante con el sistema nervioso central.

El cerebro procesa continuamente información tanto del entorno externo como de señales internas. Una parte importante de esta información interna parece originarse en el intestino. Esta red de comunicación bidireccional se conoce como eje intestino–cerebro.

¿Por qué es importante el eje intestino–cerebro?

Uno de los elementos clave en esta comunicación es el microbioma intestinal. Los microorganismos del intestino interactúan con el organismo a través de diversas vías, incluyendo mecanismos neuronales, hormonales e inmunitarios.

Algunas investigaciones analizan cómo los patrones dietéticos pueden influir en la actividad microbiana intestinal y cómo esto podría relacionarse con el comportamiento o la percepción. Estas observaciones están aún en estudio y deben interpretarse con cautela.

También existe investigación en curso sobre posibles asociaciones entre el eje intestino–cerebro y diversas condiciones neurológicas o psicológicas. Entre ellas se incluyen trastornos del estado de ánimo, afecciones gastrointestinales y enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, estas relaciones son complejas y no están completamente definidas.

Factores que pueden influir en el eje intestino–cerebro

Diferentes factores del estilo de vida y del entorno pueden influir en la composición del microbioma intestinal y, en consecuencia, en la comunicación intestino–cerebro. Entre ellos se incluyen:

  1. Patrones dietéticos
  2. Hábitos de vida como el consumo de alcohol o el tabaco
  3. Uso de medicamentos como antibióticos
  4. Estrés crónico
  5. Estado general de salud e infecciones

¿Cómo se comunica el intestino con el cerebro?

Los microorganismos intestinales interactúan con los nutrientes de la dieta y generan diversos subproductos metabólicos. Algunos de estos compuestos están siendo estudiados como parte de los sistemas de señalización implicados en la comunicación intestino–cerebro.

Además de los metabolitos microbianos, moléculas producidas por el propio organismo, como neurotransmisores y hormonas, también participan en esta red compleja. Estas vías de señalización siguen siendo objeto de investigación científica.

¿Qué son los psicobióticos?

El término psicobióticos se propuso inicialmente para describir ciertos microorganismos estudiados por su interacción con el eje intestino–cerebro. Con el tiempo, el concepto se ha ampliado para incluir otros componentes dietéticos y microbianos relacionados con este sistema.

La investigación en este campo continúa en desarrollo, y los resultados pueden variar según las cepas, los compuestos y los diseños de estudio analizados.

Conclusión

La relación entre el intestino y el cerebro es compleja y sigue siendo un área activa de investigación científica. Aunque existen múltiples vías de interacción en estudio, muchos aspectos aún no se comprenden completamente. Las investigaciones en curso buscan aclarar cómo interactúan estos sistemas y qué factores pueden influir en ellos.

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Fuentes & Referencias

  1. Alyssa Dalton, Christine Mermier, and Micah Zuhl. (2019) Exercise influence on the microbiome–gut–brain axis Gut Microbes PMID: 30704343