De primarios a secundarios: una transformación microbiana
El hígado sintetiza ácidos biliares primarios — ácido cólico y ácido quenodesoxicólico — a partir del colesterol y los conjuga con glicina o taurina antes de secretarlos al duodeno a través del conducto biliar común. Su función principal es emulsionar las grasas dietéticas para la digestión y absorción. Aproximadamente el 95% de los ácidos biliares se reabsorben en el íleon terminal y regresan al hígado a través de la circulación enterohepática.
El 5% restante que llega al colon es donde las bacterias entran en acción. Las enzimas bacterianas realizan desconjugación (hidrolasas de sales biliares) y 7α-deshidroxilación, transformando los ácidos biliares primarios en ácidos biliares secundarios: ácido desoxicólico y ácido litocólico.
Ácidos biliares como moléculas de señalización
Más allá de la digestión de grasas, los ácidos biliares actúan como hormonas, señalizando a través de dos receptores principales. FXR (receptor farnesoide X): Regula el metabolismo del propio ácido biliar, la homeostasis de la glucosa y el metabolismo lipídico. Su activación suprime la síntesis hepática de ácidos biliares y reduce la inflamación. TGR5: Un receptor de superficie celular activado por ácidos biliares secundarios. Estimula la liberación de GLP-1, mejorando la sensibilidad a la insulina, y activa macrófagos antiinflamatorios.
Implicaciones clínicas
La malabsorción de ácidos biliares es una causa infradiagnosticada de diarrea crónica, presente en hasta el 30% de los pacientes con SII-D. La disbiosis reduce la producción de ácidos biliares secundarios, disminuyendo la señalización de FXR y TGR5. Los antibióticos alteran el metabolismo de los ácidos biliares al destruir las bacterias que realizan la 7α-deshidroxilación.