Bacterias en el lugar equivocado
El intestino delgado normalmente alberga relativamente pocas bacterias — aproximadamente 10³ a 10⁴ unidades formadoras de colonias por mililitro — en comparación con 10¹¹ a 10¹² en el colon. Múltiples mecanismos de defensa mantienen este gradiente: el ácido gástrico mata las bacterias ingeridas, los ácidos biliares tienen propiedades antimicrobianas, el complejo motor migratorio (CMM) barre los residuos entre comidas y la válvula ileocecal previene el reflujo desde el colon.
El SIBO ocurre cuando uno o más de estos mecanismos fallan, permitiendo que las bacterias proliferen en el intestino delgado.
Síntomas y mecanismos
Las bacterias en el intestino delgado fermentan carbohidratos prematuramente, produciendo hidrógeno y/o metano. Esto causa hinchazón, dolor abdominal, flatulencia y diarrea o estreñimiento (el metano tiende a ralentizar el tránsito). La presencia bacteriana también puede causar desconjugación de ácidos biliares, provocando malabsorción de grasas y esteatorrea.
Diagnóstico
La prueba de aliento con glucosa o lactulosa mide el hidrógeno y el metano exhalados. Un ascenso temprano indica fermentación en el intestino delgado. Sin embargo, las pruebas de aliento tienen limitaciones significativas: sensibilidad y especificidad moderadas, variabilidad en los puntos de corte y resultados afectados por el tránsito.
Tratamiento: más allá de los antibióticos
La rifaximina es el antibiótico más utilizado, con tasas de respuesta del 30-70%. Pero sin abordar la causa subyacente, las tasas de recurrencia son altas. El tratamiento integral incluye abordar factores predisponentes (suspender IBP si es posible, optimizar la motilidad), antibióticos para reducir la carga bacteriana y procinéticos para restaurar el CMM.