Dos condiciones, superposición confusa
El síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) comparten síntomas superficialmente similares — dolor abdominal, hinchazón, hábito intestinal alterado — sin embargo representan categorías de enfermedad fundamentalmente diferentes. El SII es un trastorno de la interacción intestino-cerebro caracterizado por alteración de la motilidad y sensibilidad visceral sin daño tisular. La EII (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa) implica inflamación crónica de la mucosa con destrucción tisular demostrable.
Patología: disfunción vs destrucción
En el SII, la mucosa intestinal es estructuralmente normal. No hay úlceras, granulomas ni infiltrado inflamatorio en la biopsia. La disfunción opera a nivel de la señalización nerviosa, la contractilidad del músculo liso y el procesamiento central del dolor. En la EII, hay inflamación demostrable: infiltración de neutrófilos, abscesos crípticos, ulceración y en la enfermedad de Crohn, granulomas no caseificantes y afectación transmural.
Diagnóstico: Roma vs endoscopia
El SII se diagnostica positivamente utilizando los criterios Roma IV cuando las características de alarma están ausentes. La EII requiere confirmación endoscópica con biopsias, respaldada por biomarcadores (calprotectina fecal, PCR) y a menudo imagen transversal.
La superposición: SII en la EII
Hasta el 40% de los pacientes con EII en remisión endoscópica experimentan síntomas tipo SII persistentes. Esto no significa que la EII esté activa; significa que los mecanismos del eje intestino-cerebro pueden independizarse de la inflamación. La verificación con calprotectina es esencial antes de escalar la terapia inmunosupresora.