Tu microbioma tiene un reloj
El microbioma intestinal no es estático a lo largo de un ciclo de 24 horas. Estudios pioneros han demostrado que la composición y función microbiana oscilan en un patrón circadiano — con diferentes taxones bacterianos alcanzando su máxima abundancia en diferentes momentos del día. Esta ritmicidad está impulsada por los patrones de alimentación del huésped, los ciclos de luz-oscuridad y las señales hormonales.
Privación de sueño y disbiosis
Los estudios muestran consistentemente que la duración corta del sueño y la mala calidad del mismo se asocian con diversidad microbiana reducida, proporción Firmicutes/Bacteroidetes alterada, aumento de marcadores de endotoxemia y sensibilidad a la insulina deteriorada. La restricción de sueño incluso por 2 noches puede producir cambios microbianos medibles.
Trabajo por turnos: un experimento natural
Los trabajadores nocturnos representan un experimento natural de disrupción circadiana crónica. Muestran perfiles microbianos consistentemente distintos de los trabajadores diurnos, con mayor abundancia de taxones proinflamatorios y menor producción de AGCC. Las tasas de síndrome metabólico, EII y cáncer colorrectal están elevadas en trabajadores por turnos de larga duración.
La vía bidireccional
Los metabolitos microbianos también influyen en el sueño. La producción de GABA por la microbiota, la serotonina intestinal (precursora de melatonina) y las citocinas inflamatorias derivadas de la disbiosis pueden modular la arquitectura del sueño. Un intestino perturbado puede perpetuar el sueño perturbado, y viceversa.
Implicaciones prácticas
Priorizar la higiene del sueño es una intervención del microbioma. Mantener horarios consistentes de comidas y sueño apoya la ritmicidad microbiana. Los trabajadores por turnos se benefician de mantener el horario de comidas lo más regular posible.