Una enfermedad de profundidad y localización
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que se distingue por dos características que la separan de la colitis ulcerosa: puede afectar cualquier segmento del tracto gastrointestinal (de boca a ano, aunque el íleon terminal y el colon derecho son los más frecuentes) y la inflamación es transmural — afecta todo el grosor de la pared intestinal.
Patrones de comportamiento
La enfermedad de Crohn se clasifica según la clasificación de Montreal en tres patrones de comportamiento. Inflamatorio (B1): la presentación inicial más común, con inflamación de la mucosa sin complicaciones. Estenosante (B2): la inflamación crónica conduce a fibrosis y estrechamiento del lumen intestinal, causando obstrucción. Fistulizante (B3): la inflamación transmural crea tractos anormales entre el intestino y otras estructuras (piel, vejiga, vagina, otros segmentos intestinales).
Complicaciones
Las estenosis pueden requerir dilatación endoscópica o resección quirúrgica. Las fístulas perianales afectan hasta al 30% de los pacientes y a menudo necesitan manejo combinado médico y quirúrgico. Los abscesos intraabdominales requieren drenaje y antibióticos.
Por qué la monitorización importa
La enfermedad de Crohn puede progresar silenciosamente. La inflamación subclínica que causa fibrosis puede no producir síntomas hasta que se produce una estenosis irreversible. La calprotectina fecal, la imagen transversal (enterografía por RM) y la colonoscopia periódica permiten la detección temprana de complicaciones.
Tratamiento dirigido a objetivos
El enfoque moderno es "treat-to-target": no solo tratar los síntomas, sino alcanzar la curación mucosa (confirmada por endoscopia y calprotectina). Los pacientes que logran curación mucosa tienen mejores resultados a largo plazo.