Continua, superficial, pero no simple
La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica confinada al colon y recto. Dos características la distinguen de la enfermedad de Crohn: la inflamación se limita a las capas mucosa y submucosa (superficial) y se extiende de forma continua desde el recto en dirección proximal, sin lesiones salteadas.
Clasificación por extensión
Proctitis (E1): solo el recto está afectado. Colitis izquierda (E2): inflamación que se extiende hasta el ángulo esplénico. Pancolitis (E3): inflamación que afecta todo el colon. La extensión determina tanto el enfoque terapéutico como el riesgo de complicaciones. La pancolitis conlleva mayor riesgo de cáncer colorrectal que la proctitis.
Terapia de mantenimiento: por qué no puedes dejar el tratamiento
Sin terapia de mantenimiento, el 70-80% de los pacientes con CU recaen en un año. La mesalazina (5-ASA) es el pilar del mantenimiento para la enfermedad leve a moderada. Los inmunomoduladores y biológicos se usan para la enfermedad moderada a grave. La adherencia al tratamiento es el predictor más fuerte de remisión sostenida.
Vigilancia del cáncer
La CU extensa de larga evolución aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. La colonoscopia de vigilancia comienza 8 años después del diagnóstico de pancolitis (o 10 años para la colitis izquierda) y se repite cada 1-3 años con biopsias aleatorias y dirigidas.
Manifestaciones extraintestinales
La CU puede afectar articulaciones (artritis periférica, espondilitis anquilosante), piel (eritema nodoso, pioderma gangrenoso), ojos (uveítis, epiescleritis) e hígado (colangitis esclerosante primaria). Estas manifestaciones pueden ser independientes de la actividad colónica.