Más allá de la genética: la contribución microbiana
El cáncer colorrectal (CCR) es el tercer cáncer más común a nivel mundial, y mientras las mutaciones germinales (APC, genes del síndrome de Lynch) representan una minoría significativa, la mayoría de los casos son esporádicos — surgiendo de la interacción de dieta, estilo de vida, inflamación crónica y el microbioma.
Bacterias driver y bacterias pasajeras
El modelo de "bacteria driver, bacteria pasajera" propone que bacterias específicas contribuyen a las etapas tempranas de la carcinogénesis (drivers), mientras que el microambiente tumoral resultante favorece la colonización por bacterias oportunistas diferentes (pasajeras). Los drivers clave incluyen: Fusobacterium nucleatum, que se adhiere al epitelio colónico y suprime las respuestas inmunitarias antitumorales. Escherichia coli productora de colibactina, que causa daño directo al ADN. Bacteroides fragilis enterotoxigénico (ETBF), que produce la toxina BFT, promoviendo la inflamación y la hiperproliferación.
Metabolitos microbianos y CCR
La reducción de butirato (antiproliferativo, proapoptótico) y el aumento de ácidos biliares secundarios (que promueven el daño al ADN y la proliferación) crean un ambiente tumorigénico. El sulfuro de hidrógeno producido por bacterias reductoras de sulfato daña el ADN y altera la función mitocondrial.
Implicaciones para la prevención
La dieta rica en fibra promueve la producción de butirato. La evidencia apoya fuertemente que la fibra dietética reduce el riesgo de CCR. Los biomarcadores microbianos (especialmente Fusobacterium) muestran potencial como herramientas de cribado complementarias.